Una canción que dure para siempre

Santiago Featherston

Sigilo

224 páginas

Inolvidables como las buenas canciones, los doce cuentos que integran el debut literario de Santiago Featherston tienen el raro don de establecer una inmediata y feliz complicidad con el lector.

No importa que transcurran en una biblioteca, un gimnasio o en la glorieta de una casona venida a menos, ni que sus personajes parezcan seres grises, con ocupaciones más o menos convencionales, fáciles de pasar por alto en esquinas y plazas de una ciudad. Toque lo que toque, la mirada cálida, ligera y un poco melancólica de Featherston convierte a sus protagonistas en criaturas casi legendarias y a las circunstancias que viven, en escenas llenas de gracia e invención.

Algo más tienen en común los cuentos de Una canción que dure para siempre: la ciudad de La Plata y sus alrededores. Es allí donde se producen las despedidas y los encuentros, las derivas narrativas que terminan en situaciones extraordinarias, las historias que contienen otras historias y los «momentos mágicos» que Featherston, como pocos, sabe crear.

Una canción que dure para siempre

$3.600,00
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Una canción que dure para siempre

Santiago Featherston

Sigilo

224 páginas

Inolvidables como las buenas canciones, los doce cuentos que integran el debut literario de Santiago Featherston tienen el raro don de establecer una inmediata y feliz complicidad con el lector.

No importa que transcurran en una biblioteca, un gimnasio o en la glorieta de una casona venida a menos, ni que sus personajes parezcan seres grises, con ocupaciones más o menos convencionales, fáciles de pasar por alto en esquinas y plazas de una ciudad. Toque lo que toque, la mirada cálida, ligera y un poco melancólica de Featherston convierte a sus protagonistas en criaturas casi legendarias y a las circunstancias que viven, en escenas llenas de gracia e invención.

Algo más tienen en común los cuentos de Una canción que dure para siempre: la ciudad de La Plata y sus alrededores. Es allí donde se producen las despedidas y los encuentros, las derivas narrativas que terminan en situaciones extraordinarias, las historias que contienen otras historias y los «momentos mágicos» que Featherston, como pocos, sabe crear.